…..Busca tu compensación

Si descubres que estás creando una situación infeliz para ti mismo, debes estar consiguiendo algo de ella; de otro modo ¿para que te creas infelicidad?. A veces las desgracias pueden darnos enormes beneficios. Es posible que no tengamos en cuenta los beneficios, que no seamos conscientes de ellos, y por eso seguimos pensando ¿Por que me sucede a mí ésta situación tan desgraciada?. Y nos somos conscientes de que nuestra desgracia nos está dando algo que queremos.

Por ejemplo cuando somos desgraciados, la gente se muestra simpática con nosotros. Si somos desgraciados nuestro marido o mujer viene y nos pone la mano en la cabeza, nos masajea, se muestra amoroso/a, nos presta atención. Cuando somos desgraciados, obtenemos muchos beneficios.

Simplemente mira a tu alrededor. Por la mañana, los niños empiezan a sentir dolores de estómago en cuanto llega el autobús y tienen que ir a la escuela. ¡Y lo sabes! Sabes por qué Juanito tiene dolor de estómago. Pero a nsotros nos pasa lo mismo. Puede que seamos un poco más sofisticados, más sagazes, más racionalizados, pero nos pasa lo mismo.

Cuando la gente empieza a fracasar en su vida, generan alta presión sanguinez, ataques al corazón y todo tipo de problemas de salud. Son racionalizaciones. ¿Te has dado cuenta alguna vez?. Los ataques al corazón y los problemas de hipertensión suelen producirse en torno a los 42 años de edad. ¿Y por qué en torno a los 42 años?. De repente, una persona sana es víctima de un ataque al corazón.

A los 42 años más menos, la vida llega a cierta conclusión: se puede ver si has tenido éxito o si has fracasado. Porque más allá de los 42 no queda mucha esperanza: si has hecho dinero, ya los has hecho a estas alturas, porque los días de más energía y poder ya han pasado. La edad cumbre son los 35. Puedes seguir dando al máximo siete años más; de hecho, ya llevas siete años yendo cuesta abajo. Pero has hecho todo lo que podías hacer. Y ahora ha llegado la edad  42 y de repente ves que has fracasado.

Ahora necesitas algún tipo de racionalización………..inmediatamente se produce un ataque al corazón. Es un gran regalo, una bendición de Dios. Ahora puedes quedarte en cama y decir: “¿Qué puedo hacer?” El ataque al corazón lo ha alterado todo. Justo cuando todo estaba yendo bien, cuando estaba a punto de triunfar, hacerme un nombre o ganar mucho dinero, ha llegado ese ataque al corazón. El ataque al corazón es un magnífico camuflaje; ahora nadie puede decirte que estás haciendo las cosas mal, que no has trabajado duro, que no eres suficientemente inteligente. Ahora nadie puede decirte nada parecido. Ahora la gente sentirá simpatía por tí; todos serán amables contigo, y te dirán: “¿Qué puedes hacer? Es el destino”.

Elegimos la desgracia una y otra vez porque nos da algo y tenemos que ver que nos está dando, solo entonces podremos soltarla. Tenemos que mirar detenidamente lo que la desgracia nos está dando, porque de otro modo no podremos soltarla. A menos que nos estemos dispuestos a renunciar a los beneficios, no podremos soltar la situación desgraciada.

Si las prisiones fueran lugares muy hernosos, ¿quién querría irse de ellas? Y si no estás tratando de salir de tu prisión, vuelve a mirar, ……debe haber algo que te mantiene allí: la moqueta, la televisión en color, el aire acondicionado, los bellos cuadros. No hay barrotes en las ventanas, nadie te está vigilando………¡Tienes una absoluta sensación de libertad! Entonces, ¿por qué tratarías de escapar? La cuestión no es cómo escapar; ¡la cuestión es como quedarse dentro!

Vuelve a mirar tu desgracia; no la condenes desde el principio. Si la condenas desde el principio, no podrás observar, no podrás contemplar. De hecho, ni siquiera la llames desgracia, porque nuestras palabras tienen connotaciones. Cuando la llamas desgracia, ya la has condenado y cuando condenas algo, te cierras a ello, no lo miras. Llamando XYZ, eso crea una pequña diferencia. Llámalo X y después entra en ello y mira qué es, que beneficios tiene, cuáles son las principales razones por las que sigues creándolo, por qué te apegas a ello. Y te sorprenderás; lo que has llamado desgracia contiene muchas cosas que te gustan. Y a menos que veas esto y examines detenidamente las cosas que te gustan de ello, no podrás cambiar nada. Entonces hay dos posibilidades.

Una posibilidad es que dejes de pensar en salir de ese patrón -esa es una posiblidad-, porque los beneficios son tan grandes que los aceptes. Y aceptar el patrón es una transformación. La segunda posibilidad es que veas que tu mismo, tus deseos insconcientes, crean tu infelicidad y que esos deseos inconscientes son estúpidos. Viendo su estupidez dejarás de apoyarla. Desaparecerá por si misma. Existen estas dos posibilidades: tu apoyo desaparece y la desgracia simplemente se evapora, o bien las aceptas porque te gustan todas las cosas que te aportan, les das la bienvenida; y en esa misma bienvenida, ¡la desgracia vuelve a desaparecer!

Éstas son las dos caras de la misma moneda. Pero hace falta entendimiento, un entendimiento total de tu desgracia, y a partir de ahí puedes transformarte. O bien lo abandonas todo a partir de esa comprensión, o bien lo aceptas todo. Éstos son los dos modos, el positivo y el negativo, para que se produzca la transformación.

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