Vivir con los demás

cruce de caminos

Una persona centrada es suelta y natural.

Todo el mundo nacemos en libertad, pero morimos esclavos. El principio de la vida es totalmente abierto natural y fluida, pero después entra la sociedad, con sus reglas y regulaciones: la moralidad, la religión que nos haya tocado, la disciplina y todo tipo de aprendizajes y formaciones y por lo tanto, el ser natural se pierde. Empezamos a reunir en torno a  nosotros mismos una especie de armadura. Empieza a a hacerse cada vez más rígida. La suavidad interna que traemos con nosotros cuando nacemos, ya  no es tan aparente.

Creamos una especie de fortaleza defensiva en la frontera del propio ser auténtico, para no ser vulnerados y heridos, para reaccionar, para crear seguridad (siempre ilusoria). La libertad de ser, se pierde. La aprobación, la negación, la condena o aprecio de los demás, se hace cada vez más valiosa y se convierte en el criterio y empezamos a seguir e imitar a los demás, nos volvemos unos imitadores.

Uno tiene que vivir con los demás y un niño es muy delicado, pues puede ser moldeado en cualquier sentido: La sociedad empieza su labor para moldearnos – los padres, los profesores, la escuela – y poco a poco nos convertimos más en un carácter que en un ser, Nos convertimos  en un conformista o en un rebelde y ambas cosas son una especie de cautiverio. Si somos conformistas, ortodoxos, “cuadrados”, es un tipo de cautiverio. Aunque alternativamente podemos reaccionar y convertirnos en unos “activistas”, “perriflautas” hippies y pasar al otro extremo, pero eso es otra especie de prisión, porque la reacción depende de la propia cosa contra la que se reacciona. Puede que nos vallamos al otro extremo, pero en lo profundo de nuestras mentes, nos estamos rebelando contra las mismas reglas; es decir unos las siguen y otros reaccionan contra ellas, pero el enfoque sigue estando en las mismas reglas. Los reaccionarios y revolucionarios van en la misma barca. Es posible que estén unos frente a otros o que estén espalda contra espalda, pero la barca es la misma.

Hoy en día, esto sucede mucho en las protestas contra partidos políticos, manifestaciones etc. Pero hay que recordar, que las élites son poderosas porque nosotros se lo concedemos, que nos manejan, porque nosotros se lo permitimos. Si somos sinceros los reaccionarios nada más que quieren algunos cambios “reformillas” y se revelan contra lo que antes amaron (no puede odiarse algo si antes no se ha amado) Los verdaderos cambios vienen desde nuestro interior, si nosotros cambiamos, cambiarán nuestro políticos, porque tal vez no los necesitemos.

Una persona centrada no es reaccionaria, ni revolucionaria. Una persona centrada es suelta y natural, no está a favor ni en contra, simplemente es ella misma. No tiene reglas que seguir ni rechazar. Simplemente no tiene reglas, a transcendido las reglas. Una persona centrada es libre en su propio ser, no está moldeada por los hábitos y condicionamientos; aunque esto último casi nadie lo reconoce y decimos que somos libres en nuestras elecciones y decisiones. Por ejemplo, alguien dice que no es católico, que no le gustan los curas, las iglesias, pero luego se casan (da igual por iglesia o ayuntamiento) a sus hijos los bautizan, hacen la comunión. Luego lo adornan con miles de excusas, ya que somos expertos en engañarnos a nosotros mismos (la mente es muy sagaz)   tales como: es por mi marido, por mi mujer, por el niño/a, para que no se sienta diferente etc. Eso no es coherente, los que decimos no coincide con lo que hacemos y si somos conscientes y sinceros, interiormente estamos condicionados por el sentimiento de culpabilidad, que está presente dentro de nosotros, puesto ahí por las religiones, aunque no nos demos cuenta.

Cada niño nace suelto y natural, después entra en el juego de la sociedad y tiene que ser así. No hay nada de malo en ello, porque si al niño se le deja solo y no se le educa, nunca crecerá y será como un animal. La sociedad tiene que entrar, hay que atravesar la sociedad, es necesario. Pero recuerda que la sociedad solo es un pasaje que atravesar. Uno no debería establecer su casa en ella. La sociedad ha de ser seguida y después transcendida, las reglas deben ser aprendidas y después desaprendidas.

Las reglas entran en nuestra vida porque existen los otros. No estamos solos. El niño en el vientre de la  madre está completamente solo, no hacen falta reglas ni moralidad, ni disciplinas, ni orden. Las reglas solo hacen su aparición cuando el “otro” entra en nuestra vida; las reglas vienen con las relaciones porque no estamos solos, tenemos que pensar en los demás y tomarlos en consideración. En cuanto nace el niño, hasta la primera respiración que toma es social. Si el niño no llora, los médicos le obligarán a llorar inmediatamente, porque si no llora en unos minutos, morirá. Tiene que llorar, porque el llanto abre el pasaje por el que podrá respirar, limpia la garganta. Tiene que ser obligado a llorar porque hay otros allí y comienzan a moldearle.

No hay nada malo en esto. Tiene que hacerse, pero de tal forma que el niño no pierda su conciencia, que no se identifique con el patrón cultural. La sociedad es como las normas de tráfico, nos da unas herramientas para que sepamos conducir por ella, pero éstas no son la vida, un día hay que trascenderlas.

Según mi experiencia, durante nuestra vida, tenemos que encontrar espacios y momentos como oasis en el desierto, en los que simplemente cerrando los ojos, vayamos más allá de la sociedad. No se puede permanecer durante demasiado tiempo identificados con  ésta y el caos del día a día. Tenemos otra vida interior, más allá de la forma física, a la que hay que acudir y olvidarse de la sociedad y quedarnos allí un tiempo, donde no hay moralidad, ni reglas, ni palabras; donde podemos estar sueltos y naturales, centrados en nosotros mismos. De hecho, esto ya lo hace una parte importante de la sociedad, de manera inconsciente,  a través del alcohol y otras drogas, sexo compulsivo etc,, pero con las consecuencias desastrosas que esto conlleva.

Pero casi todo el mundo se ha vuelto excéntrico, esto quiere decir fuera del centro, aunque esta palabra la usamos para describir a los locos. Pero casi todo el mundo es excéntrico, está  fuera del centro. Y todo el mundo está ayudando a ello: la familia, los medios de comunicación, convencionalismos sociales, costumbres culturales, médicos etc. Poco a poco, llega el momento en el que no estamos en ninguna parte. Estamos en un cruce de caminos, siendo empujados de norte a sur,  de sur a este, de este a oeste.

El propósito de toda meditación es centrarse, no seguir excéntrico, venir a nuestro  propio centro. Escuchar nuestra voz interna y seguir ese sentimiento. Poco a poco recuperaremos nuestro poder personal, la responsabilidad de  nuestra vida, tomaremos nuestras propias decisiones, en los diferentes ámbitos de nuestra vida, (laboral, médico-sanitario, relaciones, alimentación) sin dejarnos influir por las normas establecidas y por lo que hace o dice todo el mundo, sin miedo inconsciente a ser diferentes.

Este centramiento  es el primer paso e el camino para sentirse suelto y natural: sin centramiento si estás suelto y natural, cualquiera puede llevarte a cualquier parte y las sociedad con sus miles de argumentos “beneficiosos” así lo hará

Por eso la sociedad con los niños al principio hace un trabajo necesario: les protege, les da normas, reglas etc. con las que los encierran como en una ciudadela. Los niños lo necesitan porque son muy vulnerables, necesitan: la coraza de carácter.

Pero si esa coraza llega a ser la totalidad de nuestra vida, estamos perdidos. Deberíamos seguir pudiendo salir de esa fortificación; de otro modo no será una protección, sino más bien una prisión. Deberíamos ser capaces de salirnos de nuestro carácter, de nuestros principios, de lo establecido en cualquier ámbito, del camino trazado por otros, de las ideas de otros, de la moralidad de otros, de las religiones de otros, de responder de un modo novedoso, si la situación lo requiere. Si perdemos ésta capacidad nos volvemos rígidos, no podemos estar sueltos, dejamos de ser flexibles.

Flexibilidad es juventud, rigidez es ancianidad: cuanto más flexible seamos, más joven seremos: cuanto más rígido, más viejo. La muerte es rigidez, la vida es absoluta flexibilidad.

Siempre que tu atención repose, en ese punto experimenta.

Desarrolla la atención pura Para esta técnica primero hay que desarrollar la atención y aprender a estar atentos, de manera que cuando la atención se pose, podamos experimentarnos a nosotros mismos.

Por ejemplo miras a una flor, una cara, o un árbol etc. y seguramente estás convencido de que lo estás mirando, pero no te das cuenta que estás “pensando” en el árbol y te estás perdiendo ese árbol. De manera inconsciente, estás comparando con otro árbol, estás diciéndote internamente, que bonito, que grande, que frondoso, es decir, estás pensando, en el árbol, pero no te das cuenta, que te estás perdiendo la experiencia del árbol, tú ya no estás ahí, te has alejado. Atención significa que cuando estás mirando un árbol, lo estás mirando y no estás haciendo nada más, sin pensamientos, sin ruido mental, es decir, tú estás aquí, el árbol está ahí y entre los dos no hay ningún pensamiento.

Si esto es posible, de pronto, del árbol tu atención volverá a tí, te rebotará, se creará un círculo. Mirarás el  árbol y la mirada volverá, el árbol la reflejará, si no hay pensamientos sucede esto. Entonces no solo estás mirando el árbol, estás mirando también al que mira y entonces el árbol y el que mira se vuelven dos objetos y tú te vuelves un testigo de ambos, te “das cuenta” que tú, no solo eres un cuerpo, te ves y te experimentas en distancia, creas una fisura, en cierta medida te desapegas del cuerpo físico y por lo tanto, incluso te ayudará a relativizar tus “llamados problemas”, es decir, estás en un estado meditativo y esto es perfectamente posible.

Pero primeto hay que adiestrar la atención, porque no tenemos atención en absoluto. Nuestra atención está siempre fluctuando, como un mono loco, no estamos atentos ni un momento, por eso siempre queremos estar en otro sitio o en otra situación diferente a este momento, nuestra mente nos dirije.

Por ejemplo yo te digo algo, pero no me estás escuchando, solo oyes alguna palabra suelta, te vas con los pensamientos a alguna parte, aunque no eres consciente, . Luego vuelves, oyes otra palabra y de nuevo te marchas a alguna otra parte. Oyes unas pocas palabras y rellenas los huecos y luego piensas que me has oído. Por eso las personas a veces no nos entendemos e incluso a veces se crean discusiones absurdas. No nos escuchamos atentamente, no fluye la comunicación.

Atención significa alerta silenciosa, sin ningún pensamiento que interfiera. Desarróllala. Solo puedes desrrollarla haciendo esto; no hay otra manera. Haciendo cualquier cosa, estando en cualquier parte, trata de desarrollarla.

Por ejemplo vas en coche, autobús o en metro: ¿Qué estás haciendo ahí?. Aprovecha y trata de desarrolar la atención, no pierdas el tiempo. Simplemente permanece allí. No empizes a pensar. Mira a alguien, a un objeto o mira fuera, pero conviértete en la mirada. Tu mirada se volverá directa, penetrante y de todas partes tu mirada se reflejará de vuelta y tomarás conciencia del que mira. Por eso, nunca eres consciente de ti mismo, porqué hay un muro que son tus pensamientos.

Cuando hayas logrado tener atención plena, mira a cualquier parte y cuando la atención se pose, experimentate a ti mismo. Independientemente de lo que estés haciendo -comiendo, dándote un baño, en la ducha etc.-, simplemente permanece atento. Pero el problema es que lo hacemos todo con la mente. Estamos continuamente planeando el futuro. Puede que estés viajando en un tren o avión, pero seguro que tu mente, está planificando otro viaje, programando, organizando. Hay que “darse cuenta” de nuestra inconsciencia y dejar de hacer esto, porque además tiene consecuencias dramaticas en nuestra vida (estrés, ansiedad, falsas ilusiones, pensamientos negativos, falsas expectativas etc.).

Incluso en ocasiones esto es motivo de contraer enfermedades físicas, porque si tú, el amo, el señor, no está en “casa”, es decir, estás en la mente, dejas la “casa” vacía para que entren enfermedades.

Por lo tanto, crea atención, ponte más alerta y entonces dondequiera que tu atención se pose -donde sea, en cualquier objeto que te poses-, de pronto experiméntate a tí mismo. Es perféctamente posible. Y entonces toda la vida se vuelve meditativa, entrarás en otro estado de energía y por lo tanto mucos de tus problemas se disolverán, porque te darás cuenta que lo creas tú, con tu mente y tus pensamientos.

Hay una razón profunda por la que ésta técnica es útil. Cuando miras una cosa o un árbol etc., estás arrojando energía, porque tu mirada es energía. Y no eres consciente, de que cuando miras, estás lanzando energía através de tus ojos. Por eso te sientes cansado después de pasar el día obsevando la calle, la gente que pasa, las tiendas, centros comerciales, el gentío etc. Mirándolo todo te cansas. Entonces quieres cerrar los ojos y descansar. ¿Qué ha sucedido? ¿Porqué te sientes tan agotado? Porqué estás lanzando todo el tiempo energía.

Prueba, siéntate en silencio mirando algo sin pensamientos y espera paciéntemente un rato: la energía volverá, de hecho, puede que te sientas revitalizado.

Había un místico al que le preguntaban, porque sus ojos estaban aún tan bien, a pesar de que tenía una edad avanzada y leía todos los días entre doce y dieciocho horas. Este contestaba, que si puedes leer, silenciosamente, sin ningún pensamiento, la energía vuelve, nunca se malgasta y no te sientes cansado. Y si estás ahí, la reabsoves y esto es rejuvenecedor. En vez de sentirse cansados, tus ojos se sienten más relajados, más vitales, llenos de energía.

NO TENGAS ESPERANZAS

La esperanza hace de tu vida un sueño

La esperanza hace de tu vida un sueño

¿Has oído aalguna vez la parábola griega de la caja de Pandora?. Para vengar cierta acción, hecha a un hombre, le enviaron una caja a Pandora y la caja tenía todas las enfermedades que ahora están extendidas en la Humanidad. Antes no lo estaban y cuando se  abrió la caja, las enfermedades quedaron sueltas. Pandora asustada tras ver las enfermedades, cerró la caja. Sólo quedó una enfermedad que era la esperanza; de otra manera, al hombre, todas estas enfermedades le habrían matado, pero debido a la esperanza continuó.

¿Porqué estamos viviendo? ¿Te lo  has preguntado alguna vez?. No hay nada por lo que vivir aquí y ahora. Sólo hay esperanza. Llevamos una caja de Pandora. ¿Porqué estamos viviendo ahora mismo? ¿Porqué nos levantamos cada mañana? ¿Porqué volvemos a empezar cada día…….., una y otra vez? ¿Porqué esta repetición? ¿Cúal es el motivo o la razón?. Si lo pensamos reflexivamente,  no podremos encontrar una razón ahora mismo por lo que estamos viviendo y si la encontramos, será algo en el futuro, una esperanza de que algo va a suceder; y así seguiremos cargando con nosotros mismos.

Los Seres Humanos vivimos solo de esperanzas y esto no es vida, porque la esperanza es un sueño. A no ser que vivamos aquí y ahora, no estamos realmente vivos, seremos pesos muertos y ese mañana que colmará todas nuestras esperanzas, nunca va a llegar. Cuando nos llegue la muerte, nos daremos cuentra de que ya no hay mañana y no podemos aplazar nada. Entonces nos sentiremos decepcionados y engañados, pero nosotros somos los únicos reponsables de ello.

¿Porqué no intentar vivir en el Presente y no dejar de albergar esperanzas, independientemente de cual sea su naturaleza?. Puede que sean materiales, religiosas, en alguna parte en el futuro, en el otro mundo etc., da lo mismo. No tengas esperanzas. Incluso si ahora estás mal, depresivo/a, inquieto/a, incómodo/a, no te vayas del momento de aquí y ahora, padécelo, pero no dejemos que entre la esperanza, porque através de la esperanza, entran los sueños. Si en la vida no hay esperanza, no tengas esperanza; aceptémoslo, sin aferrarnos a ningún acontecimiento en el futuro. Entonces es muy probable que haya un cambio, porque cuando permanecemos en el Presente, los sueños se paran, porque ya no cooperamos con ellos, no les damos energía.

¿Porqué es tan importante esto último?. Porque al dejar de soñar dejaremos de estar apegados mentalmente y por lo tanto vivir nuestras vidas en base a ciertas teorías de otros; no cosas que sabemos, ciertas hipótesis, filosofías, sistemas de creencias, visiones del mundo…….. pero nunca cosas ciertas que sabemos nosotros. ¿Tienes tus propias experiencias reales, tus propias cosas que sabes, independientemente de cuales sean?. Piensa en conocimientos reales particulares, que tu hayas tenido.

Reflexiona acerca de las cosas que sabes ¿Son tuyas, o son de otros? ¿Alguien te las ha prestado?: la sociedad, la familia, tus profesores. ¿Acaso crees que tu religión es realmente tuya? ¿Tu nacionalidad la has elegido tú? ¿Tu eres tu profesión? ¿Has elegido tu nombre? ¿Qué sabes entonces, de tí mismo? ¿Quién eres?.

Es vital para nosotros saber algo de forma directa e inmediata, sin creer en nadie, confiando en nosotros mismos. Si no confiamos en nosotros ¿Cómo vamos a confiar en otras personas?. Vamos a tener nuestras propias experiencias y dejar de vivir por la experiencia de otros, esto nos ayudará a crecer a madurar y abandonar la mente infantil, independientemente dela edad que tengamos.

De hecho cuando decimos, por ejemplo, que una rosa es bella, en realidad ¿Es una percepción o una enseñanza que se ha extendido a nuestro alrededor, que dice que una rosa es bella? ¿Es algo que nosotros sabemos?. Decimos que la luz de la luna es bella ¿Es algo que sabemos o es solo que los poetas y cantautores están repitiendo?. Si somos loros no podremos vivir una vida auténtica. Cuando decimos o afirmamos algo ¿Miramos primero dentro de nosotros para saber si es nuestra propia experiencia?. Cuidemos maternalmente de cosas que realmente sabemos……….,no en un sueño. Hagamos lo que nos gusta hacer; pero pensemos ¿Lo estamos haciendo nosotros mismos o es nuestra madre, quien lo hace através de nosotros?. Porqué aún están esperando dentro de nosotros personas muertas, padres muertos, sociedades, antiguas generaciones etc. Es decir, los muertos están viviendo através de nosotros.

Para concluir: cuando estemos haciendo algo, observemos quién lo está haciendo ¿Nosotros o nuestro padre?. Cuando nos enfadamos ¿es nuestra ira o la manera en que solía enfadarse nuestro padre?. Cuando digamos algo, recordemos ¿estramos hablando nosotros o nuestro profesor?.

Dejemos todas nuestra falsedades, fruto de vivir en un sueño, como zombies, de esta manera se nos caerá la máscara y nuestro rostro original saldrá a la luz.

Experimenta tu existencia como si fueses una Ola

ola

Lo primero de todo para esta técnica es intentar entender que es una Ola, porque puede ayudarnos a entrar en meditación.

Cuando vemos una Ola en el océano, observamos que efectivamente existen en un sentido y sin embargo, en un sentido más profundo, no existen. Con esto quiero significar, que la ola, la individualidad de ésta, no puede existir sin el océano,  es solo una forma concreta pero no es una substancia. El océano es la substancia, la ola es solo una forma.

Pero el lenguaje que usamos nos crea problemas, no es el adecuado, porque cuando decimos “ola” parece somo si la ola fuese una cosa y no es así, sería mejor si usáramos la palabra “olear”. No hay una ola, solo un olear, una actividad del océano, un movimiento, un proceso. La materia es el océano, la ola es solo la forma. De hecho, odemos encontrar un océnao en calma o en movimiento, con actividad o sin actividad, pero no podemos encontrar una ola en calma, una ola es actividad.

Hay que comprender que las olas aparecen como individuos, que cada una de ellas tiene su propia personalidad: unas son grandes, otras son pequeñas, puede que una surga de repente y simultáneamente otra este muriendo. Sin embargo, detrás de todas elllas está la realidad y es que pertenezen al océano, parecen independientes, pero son creadas por él.

Vemos que un anciano está muriéndose y en ese momento un niño está naciendo, al igual que una ola está naciendo y otra está muriendo. Y sucede que la ola que nace, recoge la energía de la que muere, que está ayudando con su muerte a que la otra surga. En el fondo son parte del mismo océano, no están separadas, su individualidad es falsa.

Somos tan solo olas del mismo océano cósmico, es importante meditar sobre ello y permitir que esa sensación entre profundamente en nosotros, incluso podemos sentir nuestra respiración como el surgimiento de una ola; respirar es tan solo un olear, en la vida del océano, no estamos separados, somos uno, la indivicualidad es ilusoria y creada por el ego de cada uno de nosotros. Incluso la ciencia empezó, hace tiempo, a hacer estudios científicos en este sentido.

Podemos usar esta técnica de muchas maneras: cuando respieres siente que el océano está respirando en tí con cada respiración, siente que nace una ola y con cada exhalación siente que una ola muere. Y ente las dos ¿Quién eres tú?…….solo vacío. Y con esa sensación de vacío y a medida que lo vamos practicando e integrando en nosotros, nuestra desdicha irá desapareciendo, todos nuestros problemas existenciales irán disolviéndose, porque éstos se alimentan de un falso ego y el vacío es nuestro “centro” real y en éste no hay sufrimiento; estamos en calma profunda. Como no somos nada, no hay tensión, solo dicha. Sin tí ¿Puedes crear desdicha?.

El problema es que la ola piensa que está separada del océano y surge el miedo a la muerte, la ola ve que todas las otras van muriendo a su alrededor y que más tarde o más temprano la tocará a ella y en esencia todos los miedos y temores de nuestra vida surgen del miedo a la muerte, esta es la madre de todos los miedos, aunque no seamos conscientes de ello.

Si nos hacemos conscientes de la unidad con el océano, desaparece el miedo a la muerte. Nosotros moriremos….seguro, pero no la existencia, ni el cosmos. Cuando nos desvinculamos de la forma de la ola y nos percatamos de que somos el océano, de alguna manera no habrá muerte para nosotros, esa es la paradoja; aunque hay que tratar de integrar esto en nosotros. Porque en términos existenciales, no individualistas, ni egóticos no habrá muerte. ¡Trata de entenderlo!.

Podemos intentar eludir todo esto creando falsas seguridades, creando fortalezas a nuestro alrededor, generalmente en forma de posesiones materiales, cargos profesionales, estilos de vida exitosos, reconocimiento social etc., pero vamos a morir y nada servirá y cuando nos surga el miedo básico a la muerte, crearemos dolor, sufrimiento, angustia y ansiedad. Y acontinuación culparemos de nuestra desdicha a la crisis, a la sociedad, a nuestro jefe, a nuestro trabajo, a otras personas etc.

Cuando vayamos andando por un camino polvoriento, podemos pensar que el polvo que se va pegando a nuestros zapatos, es el cuerpo de algún personaje ilustre, de algún personaje importante de mucha transcendencia social: algún rey, algún político de renombre, el presidente de algún banco importante, alguien muy prestigioso etc., pues eso mismo sucederá con nosotros, el polvo volverá al polvo, la ola desaparecerá. Pero todo esto está sucediendo continuamente, solo lo “sin forma” es eterno. Si te consideras a tí mismo la ola, me temo que te estás metiendo en problemas. Eres el océano no la ola. Y esta técnica puede transformar nuestras vidas, yo así lo siento, cuando la practico.

Así que, según mi experiencia, es mejor considerarse un observador, un testigo de este hecho e integrarlo, “jugar” continuamente con esto, siendo consciente. Por ejemplo, cuando surga un deseo sexual en tí: siéntelo…….., no como tu deseo, sino simplemente con el océano oleando en tí, como la vida manifestándose através tuyo.

Vas conduciendo por la ciudad y de repente tienes un conflicto con otro conductor que te increpa, que te insulta, no reacciones mecánicamente, date cuenta que en esencia, la manera en que te relacionas con el tráfico es la manera en que manejas tus relaciones personales: ¿Eres agresivo? ¿Eres intolerante? ¿Eres pasota? ¿Poco comunicativo?. Lo que te sucede cuando conduces, al igual que en otros órdenes de la vida, lo atraes tú y es lo que necesitas para “darte cuenta”  te guste o no. Siente como el océano crea otra ola más grande que tú, más poderosa que tú. Siente claramente como chocas las dos olas en medio del océano. ¿Cómo vas a gestionar esto?.

Dogen un maestro Zen, solía decir………, cuando tenía hambre: “parece que lo universal tiene hambre através de mi”, a esto es a lo que nos llevará esta técnica de meditación, lo que sucede le sucede a la existencia misma, nosotros ya no estamos aquí. Esta armonía de unidad es la meta. ¡Pruébalo!. Recuerda el océano y olvida la ola y siempre que empiezes a comportarte como una ola, estás haciendo algo erróneo y crearás desdicha.

No hay ningún Dios que nos esté  castigando, siempre que caigamos en la ilusión de la individualidad nos castigamos a nosotros mismos. Si estamos en armonía con el “Tao” nos sentiremos dichosos, si vamos en contra de él, nos sentiremos desgraciados. Es como la gravedad, si caminamos correctamente ésta nos ayuda, no se puede caminar sin ella. Si caminamos erróneamente, nos caeremos y romperemos un hueso. Pero nadie nos castiga, no hay un registro de pecados; es solo la ley de la gravedad.

La energía puede usarse correcta o erróneamente. Cuando nos sentimos como una ola, estamos en contra de la ley universal, en contra de la realidad. El universo tiene sus propias leyes básicas: ser real, es ser dichoso, ser ireal, es ser desdichado.

LLEVA TU CONCIENCIA A LA LENGUA

Mayoritariamente estamos convencidos que nuestro foco de atención en el día a día o “centro” está en la cabeza, es decir nos percibimos y nos sentimos en la cabeza, en nuestra mente, por eso tenemos la ilusión de que somos lo que pensamos, de hecho hemos creado un personaje imaginario e ilusorio, una máscara a la que nos apegamos y a la que denominamos “YO”. Pero desde hace siglos la cultura oriental nos dice que tenemos siete centros (siete Chakras).

Tradicionalmente los Japoneses y Coreanos, tenían su centro en el “Hara” que es el chakra situado 2 cms. por debajo del ombligo, aunque la occidentalización de Oriente haya practicamente terminado con esta técnica.

En este centro estaban enfocados los guerreros Samuráis, de manera que en la batalla les hacía ser muy intuitivos. Cuando el “centro” está en la mente eres muy intelectual, muy racional, pero en combate sería una desventaja ya que la mente necesita tiempo para reaccionar, es lenta. Sin encambio, al bajar el “centro” de la cabeza al “Hara” los guerreros Samuráis tenían una especie de telepatía psíquica por lo que podían anticipar los movimientos de sus contrincantes. Ese es el secreto de que hayan sido uno de los combatientes más exitosos de todos los tiempos.

Aunque estaba enfocado en su cabeza, esto mismo le sucedía al matemático indio Ramanujan, uno de los matemáticos más increibles de todos los tiempos. Tenía una “intuición” muy especial para resolver problemas matemáticos. Estaba tan enfocado en la cabeza que ya no era él, quién resolvía los problemas matemáticos, sino que ejerciía de canal y la solución le venía a su cabeza de manera intuitiva, sin tener tiempo para racionalizar ni intelectualizar la solución, por extraño que parezca. Era tal la intensidad con la que estaba enfocado en su cabeza, que los problemas matemáticos que requieren de la parte izquierda del cerebro que es  el hemisferio cerebral de la lógica y la racionalización, los resolvía con el hemisferio derecho que es el de la creatividad y la intuición; propio de artistas, pintores, poetas etc. Era un “poeta” de las matemáticas.

El mayor matemático de Inglaterra Hardy, fué a la India a visitarle y un problema matemático que tardó siete horas en resolver, Ramanujam lo resolvió al instante.

Por lo tanto con esta técnica nos podemos enfocar en el medio de la lengua. Con la boca semiabierta, llevamos nuestro “foco” o nuestra conciencia al centro de la lengua, como cuando vamos a empezar hablar y siendo muy conscientes, estando muy atentos para que la técnica funcione.

Como es evidente la lengua es el mecanismo del habla y por lo tanto hemos creado una asociación programada entre la mente (origen de las palabras) y la lengua. Pero si fuésemos conscientes nos daríamos cuenta que aún solo con los pensamientos la lengua tiene cierta vibración, aunque muy sutil. El pensamiento es habla sin sonido y la lengua está involucrada en el proceso mental, por eso es que a veces hemos visto a personas que van hablando solas por la calle, en realidad van pensando, pero son tan inconscientes y están tan programadas que no solo  involucran su lengua, sino también su garganta. Incluso a lo mejor te ha pasado a tí.

Esta asociación programada la podemos volver del revés, es decir, podemos llevar nuestro foco de atención al centro de la lengua con mucha consciencia y nos daremos cuenta que nuestros pensamientos cesan. O también con la boca semiabierta, cuando la respiración entre, sentimos el sonido HHHHH, en el centro de la lengua. No tenemos provocarlo, ni forzarlo, solo es el sonido natural y sutil que se produce al inhalar en la lengua (no exhalar) lo que sucede que somo tan inconsciente y estamos tan enfocados en la cabeza, que no sentimos nuestro cuerpo ni las sensaciones de éste..

Si esta técnica la efectuamos bien, nos daremos cuenta, que si paramos la lengua también paran nuestros pensamientos y por consiguiente iremos bajando del “centro” de la cabeza, en el que desgraciadamente estamos las 24 horas del día (así nos va) al centro de la lengua, como en este caso y veremos que poco a poco vamos entrando en otro estado de energía., que nuestra conciencia habrá cambiado, estando más presentes aquí y ahora, sintiéndonos más plenos y dichosos. ¿Te atreves a probarlo?

La verdadera libertad

Una cuestión clave y para mi capital para la vida cotidiana, fruto de la meditación, es haberme “dado cuenta” y además haberlo integrado, que todo lo que somos, hacemos o transmitimos, en el día a día, primero debe tener lugar dentro de nosotros, es decir: las condiciones se dan en nuestro interior, “Ser interno”, o como lo quieras llamar, para que luego se materializen externamente, de lo contrario cualquier hecho, acción, situación, aunque sea favorable para nosotros, habrá sido fortuita o casual y falto de consistencia por lo que no tardará en esfumarse o simplemente no producirá ninguna satisfacción plena en nosotros y ningún poder transformador personal.

Por ejemplo, si yo realmente anhelo ser una persona libre, sin ataduras emocionales, complejos, independiente en todos los aspectos, primero deberé conquistar esa sensación dentro de mí, con plenitud y convencimiento interior.

Aunque sentimientos y emociones son difíciles de verbalizar, trataría de sentir y percibir internamente que estoy más allá de la forma limitada de mi cuerpo físico, que interiormente tengo un universo ilimitado infinito con mucho espacio para moverme y explorar, incluso desconocido y expectante por ser descubierto. Por lo cual me doy cuenta de que la verdadera Libertad está dentro de mí y que esta nueva realidad encontrada y realizada dentro de mí, dotará a mis actos, acciones y pensamientos con una cualidad de libertad que elevará el nivel, de por ejemplo, mis relaciones personales y profesionales, así como de otras facetas de mi vida.

Descubro por lo tanto, algo vital y es que la libertad no tiene que ver con circunstancias externas: si tengo o no tengo dinero, si viajo más o menos, si tengo un trabajo que me guste más o menos, si tengo personas dependientes a mi cargo que limiten mi movilidad física. Me doy cuenta de que todo lo externo es ilusorio e irreal y que lo realmente verdadero está dentro de mí; por lo tanto soy yo el que “elige” ser libre o no.

Esta dinámica es aplicable a todos los aspectos de nuestra vida y una ley Universal, que una vez descubierta puede traernos grandes beneficios personales y materiales. No puedo amar, si interiormente no siento Amor (que no es necesidad ni conveniencia ya que a veces esto se disfraza de Amor). Incluso no podré ganar dinero, sino  siento primero sensación de abundancia por dentro. Si tengo dinero, sin este requisito, será producto de la casualidad y siempre estaré expuesto a perderlo en cuanto cambien las circunstancias externas (crisis, ciclos económicos etc,).

Para concluir: para aplicar esta realidad a nuestras vidas es indispensable una cualidad de deseo sincero de transformar nuestra vida y realizarnos como Seres Humanos evolucionados, no como una nueva expectativa para “conseguir” algo: Salud, dinero, Amor etc. Así no funcionará;  lo he descubierto con la meditación.

…..Busca tu compensación

Si descubres que estás creando una situación infeliz para ti mismo, debes estar consiguiendo algo de ella; de otro modo ¿para que te creas infelicidad?. A veces las desgracias pueden darnos enormes beneficios. Es posible que no tengamos en cuenta los beneficios, que no seamos conscientes de ellos, y por eso seguimos pensando ¿Por que me sucede a mí ésta situación tan desgraciada?. Y nos somos conscientes de que nuestra desgracia nos está dando algo que queremos.

Por ejemplo cuando somos desgraciados, la gente se muestra simpática con nosotros. Si somos desgraciados nuestro marido o mujer viene y nos pone la mano en la cabeza, nos masajea, se muestra amoroso/a, nos presta atención. Cuando somos desgraciados, obtenemos muchos beneficios.

Simplemente mira a tu alrededor. Por la mañana, los niños empiezan a sentir dolores de estómago en cuanto llega el autobús y tienen que ir a la escuela. ¡Y lo sabes! Sabes por qué Juanito tiene dolor de estómago. Pero a nsotros nos pasa lo mismo. Puede que seamos un poco más sofisticados, más sagazes, más racionalizados, pero nos pasa lo mismo.

Cuando la gente empieza a fracasar en su vida, generan alta presión sanguinez, ataques al corazón y todo tipo de problemas de salud. Son racionalizaciones. ¿Te has dado cuenta alguna vez?. Los ataques al corazón y los problemas de hipertensión suelen producirse en torno a los 42 años de edad. ¿Y por qué en torno a los 42 años?. De repente, una persona sana es víctima de un ataque al corazón.

A los 42 años más menos, la vida llega a cierta conclusión: se puede ver si has tenido éxito o si has fracasado. Porque más allá de los 42 no queda mucha esperanza: si has hecho dinero, ya los has hecho a estas alturas, porque los días de más energía y poder ya han pasado. La edad cumbre son los 35. Puedes seguir dando al máximo siete años más; de hecho, ya llevas siete años yendo cuesta abajo. Pero has hecho todo lo que podías hacer. Y ahora ha llegado la edad  42 y de repente ves que has fracasado.

Ahora necesitas algún tipo de racionalización………..inmediatamente se produce un ataque al corazón. Es un gran regalo, una bendición de Dios. Ahora puedes quedarte en cama y decir: “¿Qué puedo hacer?” El ataque al corazón lo ha alterado todo. Justo cuando todo estaba yendo bien, cuando estaba a punto de triunfar, hacerme un nombre o ganar mucho dinero, ha llegado ese ataque al corazón. El ataque al corazón es un magnífico camuflaje; ahora nadie puede decirte que estás haciendo las cosas mal, que no has trabajado duro, que no eres suficientemente inteligente. Ahora nadie puede decirte nada parecido. Ahora la gente sentirá simpatía por tí; todos serán amables contigo, y te dirán: “¿Qué puedes hacer? Es el destino”.

Elegimos la desgracia una y otra vez porque nos da algo y tenemos que ver que nos está dando, solo entonces podremos soltarla. Tenemos que mirar detenidamente lo que la desgracia nos está dando, porque de otro modo no podremos soltarla. A menos que nos estemos dispuestos a renunciar a los beneficios, no podremos soltar la situación desgraciada.

Si las prisiones fueran lugares muy hernosos, ¿quién querría irse de ellas? Y si no estás tratando de salir de tu prisión, vuelve a mirar, ……debe haber algo que te mantiene allí: la moqueta, la televisión en color, el aire acondicionado, los bellos cuadros. No hay barrotes en las ventanas, nadie te está vigilando………¡Tienes una absoluta sensación de libertad! Entonces, ¿por qué tratarías de escapar? La cuestión no es cómo escapar; ¡la cuestión es como quedarse dentro!

Vuelve a mirar tu desgracia; no la condenes desde el principio. Si la condenas desde el principio, no podrás observar, no podrás contemplar. De hecho, ni siquiera la llames desgracia, porque nuestras palabras tienen connotaciones. Cuando la llamas desgracia, ya la has condenado y cuando condenas algo, te cierras a ello, no lo miras. Llamando XYZ, eso crea una pequña diferencia. Llámalo X y después entra en ello y mira qué es, que beneficios tiene, cuáles son las principales razones por las que sigues creándolo, por qué te apegas a ello. Y te sorprenderás; lo que has llamado desgracia contiene muchas cosas que te gustan. Y a menos que veas esto y examines detenidamente las cosas que te gustan de ello, no podrás cambiar nada. Entonces hay dos posibilidades.

Una posibilidad es que dejes de pensar en salir de ese patrón -esa es una posiblidad-, porque los beneficios son tan grandes que los aceptes. Y aceptar el patrón es una transformación. La segunda posibilidad es que veas que tu mismo, tus deseos insconcientes, crean tu infelicidad y que esos deseos inconscientes son estúpidos. Viendo su estupidez dejarás de apoyarla. Desaparecerá por si misma. Existen estas dos posibilidades: tu apoyo desaparece y la desgracia simplemente se evapora, o bien las aceptas porque te gustan todas las cosas que te aportan, les das la bienvenida; y en esa misma bienvenida, ¡la desgracia vuelve a desaparecer!

Éstas son las dos caras de la misma moneda. Pero hace falta entendimiento, un entendimiento total de tu desgracia, y a partir de ahí puedes transformarte. O bien lo abandonas todo a partir de esa comprensión, o bien lo aceptas todo. Éstos son los dos modos, el positivo y el negativo, para que se produzca la transformación.